Quien no vea lo que realmente está sucediendo en Australia con el caso de Novak Djokovic es que anda tremendamente despistado. El gobierno australiano pretendía utilizar al tenista serbio como cabeza de turco con la que pudiera mostrar al mundo, y sobre todo a los propios australianos, lo que son capaces de hacer para continuar con la farsa y se están encontrando con que el número uno mundial es un hueso muy difícil de roer.

Lo que ya se esperaba ha sucedido y el ministro de Inmigración, Alex Hawke, ha decidido cancelar el visado de Djokovic cinco días más tarde de que un juez diera la razón al jugador: “Hoy ejercí mi poder para cancelar la visa del Sr. Novak Djokovic por motivos de salud y buen orden, sobre la base de que era de interés público hacerlo. Esta decisión siguió las órdenes del Tribunal Federal de Circuito y Familia el 10 de enero de 2022, anulando una decisión de cancelación anterior por motivos de equidad procesal. Al tomar esta decisión, consideré cuidadosamente la información que me proporcionó el Departamento del Interior, la Fuerza Fronteriza de Australia y el señor Djokovic”, ha dicho el ministro en un comunicado.

Y añadía que “el Gobierno de Scott Morrison está firmemente comprometido con la protección de las fronteras de Australia, particularmente en relación con la pandemia de Covid-19. Agradezco a los oficiales del Departamento del Interior y la Fuerza Fronteriza Australiana que trabajan todos los días para servir los intereses de Australia en entornos operativos cada vez más desafiantes”.

Pero esto aún no ha terminado porque el equipo legal de Djokovic ha decidido apelar a un tribunal federal para tratar de evitar la deportación del jugador. Al haber decidido apelar, Djokovic deberá regresar, de nuevo, a un centro de detención de inmigrantes.

El proceso judicial se podría prolongar hasta la próxima semana, incluso después de que haya empezado el Open de Australia, pero los abogados del serbio van a intentar que su escrito llegue rápido a los tribunales y que el juez falle a su favor el domingo.

Como verán, Djokovic ha decidido plantar cara, a pesar de los evidentes inconvenientes que todo esto le puede provocar. Lo que está muy claro es lo que quiere demostrar el gobierno australiano: si somos capaces de hacer esto con una persona como Djokovic, imaginen lo que podemos hacer con una persona anónima. Pero Djokovic está demostrando que les va a costar mucho más de lo que esperaban.


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