¿Se acuerdan ustedes cuando al principio de todo esto se nos dijo que el famoso viruschino no afectaba a los niños? ¿Recuerdan que, además, se nos dijo que en caso de que hubiera alguno afectado lo pasaría como un simple resfriado que no iría a más?

Pues ahora nos encontramos en ese punto en el que no creíamos, por aquel entonces, que nos íbamos a encontrar. El gobierno pretendiendo inocular incluso a los más pequeños y padres irresponsables que llevan a sus hijos a los vacunódromos dejando que pongan el brazo, alegremente, para ser medicados contra una enfermedad que no les afectaba.

Lo reconocemos, cuando comenzaron todas estas inoculaciones nosotros fuimos tremendamente ingenuos y llegamos a pensar que habría pocos padres tan irresponsables como para dejar que a sus hijos les hicieran algo así. Pero nos equivocamos y ahora nos encontramos con que una gran mayoría de padres están permitiendo que se experimente con sus hijos.

Ahora, meses más tardes nos encontramos con titulares terroríficos que no podemos evitar dedicar a todos esos padres que, o no se enteran, o no se quieren enterar. Es tremendo leer este tipo de cosas sin que se nos hiele la sangre, pero esto es lo que hay: “Hasta 30.000 niños de los contagiados en otoño podrían tener problemas de Covid persistente”. Añaden, además, que “No sabemos qué pasará en invierno”, admiten los expertos, aunque confían en que la vacuna ayude y ómicron sea más leve”.

¿Qué les parece? Esto se veía venir. Siempre ha estado claro que esta locura no podía acabar bien. Ahora esperemos que se quede solo en este susto, en este preocupante titular. Pero parece que no va a ser así, esto pinta muy mal y las irresponsabilidades se pagan. Si las pagaran los que han tomado la decisión no sería tan grave, pero la van a pagar, por desgracia, aquellos cuya opinión no cuenta: los más pequeños.


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